Derecho a defender derechos

Publicado el 2016-09-23 » 1525 Views» Por Nuria González Martínez » Derechos Humanos, Desarrollo, Sudamérica

Imagen del documental "Hija de la Laguna". Cortesía de Guarango cine y video.

Imagen del documental “Hija de la Laguna”. Cortesía de Guarango cine y video.

“nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro”

Antonio Gala

No descubro nada nuevo si afirmo que vivimos en un sistema manejado por los hilos del Capitalismo. Históricamente se le sitúa como legado del Feudalismo, allá por el siglo XV. Personalmente, lo reconozco en tiempos más lejanos. Economía, capitalismo, moneda… oro.

A día de hoy, mantener el tipo dentro del sistema o manejar el sistema, precisa de acumular las máximas reservas y alejarse de posibles riesgos soberanos.

Cuando las monedas nacionales y el dólar como reserva global desaparezcan o muden en dineros diferentes, el oro mantendrá la categoría de curso legal. Por ello, el mineral dorado -junto a su homólogo negro- son los bienes más codiciados, y poco importan los métodos empleados para su consecución.

El oro hace soberbios, y la soberbia, necios

Frente a esta panda de necios colonialistas, están las voces que se alzan contra el todo vale.

Aquí no vale todo, aquí no vale que en la búsqueda se acabe con la vida, aquí no vale ordeñar a la tierra hasta consumirla, aquí no vale condenar a los pueblos indígenas al exterminio, aquí no vale violar, no vale usurpar, no vale sembrar miedo.

Una de las voces más firmes es -porque seguirá siendo- la de Berta Cáceres, asesinada en Honduras por alguno de esos necios el pasado 3 de marzo: “(…) dar la vida de múltiples formas, por la defensa de los ríos, es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta”.

El agua es vida. Nosotros mismos somos agua en tres cuartas partes.

Lo lógico por tanto es reconocer, agradecer y proteger la vida. Lo descabellado es morir por hacerlo. Berta peleaba desde Honduras por frenar el Proyecto Agua Zarca, en un país donde ser defensor de los Derechos Humanos conlleva sentencia de muerte.

Latinoamérica es una tierra rica en recursos naturales porque es rica en agua: Orinoco, Amazonas, Río de la Plata, lago Maracaibo, lago Titicaca…y numerosas lagunas, muchas de las cuales, son el centro vital de las comunidades campesinas e indígenas a sus pies asentadas.

Bajo el agua está el oro. Tras éste, los grandes gigantes financieros capaces de descuartizar los humedales para extraer lo que esconden.

En su defensa, muchas son las Bertas que protegen a Mama Yaku (Madre del agua): Yolanda Oqueli en Guatemala, Francia Márquez en Colombia, Máxima Acuña en Perú, Carmen Benavides en Bolivia, Francisca Chuchuca en Ecuador…

El pasado 8 de marzo, tuve el placer de entrevistarme con una de ellas. Nélida Ayay, activista peruana que se enfrenta a la Minera Yanacocha para inviabilizar el Proyecto Conga, el cual pretende acabar con las lagunas de Cajamarca para conseguir 20 años más de beneficios dorados.

Nélida, una joven campesina andina que estudió Derecho para ir con la Ley en mano, frente a la minera más importante de Sudamérica compuesta en un 51,35% por EEUU; un 43,65% de Perú Buenaventura y en un 5% por el IFC del Banco Mundial. A simple vista una lucha obscenamente descompensada.

Yanacocha llegaba a Cajamarca, Perú, hace dos décadas. Los primeros años se hizo con 11.000 hectáreas, la mayoría a un precio inferior a 80 dólares por hectárea. A día de hoy posee 227,153.51 hectáreas en concesiones mineras, lo que supone un 40% de la región. Una región donde cerca del 80% de la población vive de la agricultura y la ganadería.

En los años de explotación ha logrado extraer más de 34 millones de onzas de troy[1], y cerca de 38 millones de onzas de plata. Mientras tanto, el 53,7% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.

8 de marzo, Círculo de Bellas Artes, Madrid. 13:00 horas. Entrevista con Nélida Ayay.

El documental Hija de la Laguna en su visita a España, llega a la capital. Las ONGD AIETI y Entre Pueblos lo hacen posible dentro de la campaña Derecho a defender derechos.

Desde la mirada de Nélida Ayay se retrata la resistencia y la lucha, por el derecho al agua y a una vida digna.

La protagonista me espera al otro lado de la puerta. Me encuentro frente a una mujer menuda -calculo que no supera el metro cincuenta-, ojos grandes, mirada limpia. Un rostro señalado por el sol de los Andes a 4.200 msnm, y una melena negra disimulada en trenza. Sonríe… Devuelvo la sonrisa, me presento y conversamos.

Nélida Ayay. Fotografía de Carmen Pi Casales.

Nélida Ayay. Fotografía de Carmen Pi Casales.

De cómo la codicia hecha derecho pisotea al resto de derechos

En diciembre de 2011 Cajamarca declaraba inviable el proyecto Conga y lo paralizaba. ¿Cómo están las cosas ahora?, ¿el proyecto sigue en marcha?

Aparentemente, tras la Marcha Nacional del Agua, la empresa ha dicho va a parar pero no ha parado, continúan trabajando. Todavía nuestras lagunas no las vaciaron pero igual. Están ahí, haciendo pequeños trabajos, comprando carros, creando empresas con los vivientes de la zona…

¿Y el gobierno?

El gobierno dice que Conga va y Conga va porque insta al Desarrollo.

Desarrollo de quienes, me pregunto. Porque si desaparecen las lagunas…

Si desaparecen las lagunas desaparece la vida, desaparece todo. Quedaría una tierra infértil, ya no habría más producción. Aunque ellos dicen que no, que ellos en la etapa de cierre de minas lo dejan todo saneado, es mentira. La tierra está contaminada, el agua está contaminada, los pozos que quedan, porque la mayoría van desapareciendo.

Tú que adoras tu tierra y vivir en ella, la dejaste atrás para irte a la ciudad a estudiar Derecho. ¿Te llevó a hacerlo el Proyecto Conga?

Bueno, yo siempre he estado contra las injusticias que se cometen, contra los atropellos; porque para ellos todo vale, y todo significa todo. Ellos se creen dueños del mundo y nosotros no les importamos nada, y si somos campesinos comuneros peor.

Esta empresa no respeta el medio ambiente, no respeta los derechos humanos, no respeta los animales…

Nélida Ayay en el coloquio post-documental. Fotografía de Carmen Pi Casales.

Nélida Ayay en el coloquio post-documental. Fotografía de Carmen Pi Casales.

Pero con la ley en la mano, ¿de quién son esas tierras?

Esos terrenos fueron de los comuneros que vivieron allí. Muchos de ellos ya vendieron, pero muchos que no vendieron, como Máxima Acuña, se enfrentan a la empresa que dice ser la máxima propietaria.

¿Cómo es de poderosa Yanacocha, la empresa dueña del proyecto?

Yanacocha es la empresa número uno de Latinoamérica, la más grande de Latinoamérica, y tiene muchísimo poder. Ellos compran a los jueces, ellos ponen a los representantes… Mucha influencia y mucho poder.

Viendo como en toda Latinoamérica se silencian las voces contrarias al poder, ¿tienes miedo?

Yo, gracias a dios, todavía no he tenido ninguna amenaza, pero sé que están tramando algo…

Y sí, da mucho miedo. Pero yo creo es necesario denunciar. No por mí, no por mi familia, sino por las futuras generaciones que van a venir.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo ayudar?

Pedirles que estén muy pendientes de los líderes mundiales, porque en cualquier momento nos pueden hacer desaparecer. Como ocurrió con Berta en Honduras, ha ocurrido en Perú con César Medina, José Sánchez Huaman, Faustino Silva, Joselito Vásquez Jambo, Elmer Campos Álvarez, y tantos… si ven cualquier cosa, denuncien.

Escribir a sus gobiernos para que frenen los proyectos que atentan contra los derechos humanos.

Que eviten el consumismo, porque todo lo que nos sacan de las entrañas peruanas de la tierra, viene a parar a los países occidentales.

Yo podría decir a los países occidentales que coman el oro, que coman tanto cemento que siembran, que beban de tantos carros que tienen o de la mucha tecnología que desarrollan… pues no, porque todos somos de carne y hueso, todos tomamos el mismo agua, comemos las mismas papas, el arroz… y esto nos lo da la tierra, no la tecnología.

 

Salgo de la entrevista pensando que, más que probablemente, las lagunas de Cajamarca acabarán secas a golpe de tajo abierto, mientras otras muchas morirán convertidas en botaderos de desechos. Pero también salgo convencida de que hay que luchar, denunciar, concienciar, desenmascarar…

El oro se extrae bajo criterios especulativos, y es con la vida con lo que están especulando. Yanacocha ha situado a Perú como primer extractor de oro en Latinoamérica y sexto en el ranking mundial. El gobierno se pone de su lado por intereses económicos, y además de apoyar al poderoso castiga las protestas. El Decreto 1015 de septiembre de 2010, de criminalización de la protesta, permite el uso excesivo de la fuerza en protestas sociales. Los muertos o heridos se consideran daños colaterales, por lo que no existen sanciones ni juicios -en los últimos 9 años 253 personas perdieron la vida en conflictos sociales-.

El resto de los países actúan como la empresa minera. La Unión Europea, por poner un ejemplo, negocia clandestinamente un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, que pone en serio peligro el agua. Un bien público con el que juegan intereses privados.

El negocio del oro mueve miles de millones al año, al tiempo que vierte millones de toneladas de desechos tóxicos. Una simple alianza de oro genera 3 toneladas de desechos y agua contaminada -agua ácida-.

A Máxima Acuña le dijeron, al tiempo que la desalojaban y golpeaban, que “una pulga nunca le va a ganar a un elefante”. Es cierto, pero el elefante debería tener cuidado si todas las pulgas van a una. Y cada vez aparecen más pulgas con nombre y apellido, como Nélida Ayay, que dedican su vida entera a picar al poder.

Este, por tanto, es un pequeño esfuerzo por denunciar los abusos que el poder comete contra el planeta y quienes lo poblamos. En particular a la Minera Yanacocha y al gobierno de Perú.

Los medios de comunicación debieran de ejercer ese cuarto poder del que presumen, y llevar en sus portadas cada día todas las violaciones de derechos humanos que se ejecutan, consienten y silencian, que son muchas.

Aclaración de la autora: En el intervalo transcurrido entre la redacción de este artículo y su publicación, han concedido el prestigioso “Goldman Prize” (mismo galardón que le otorgaron a Berta Cáceres, defensora de derechos recientemente asesinada) a Máxima Acuña, mencionada en este artículo. A día de hoy, las cosas allí por allí siguen aún peor. Máxima es amenazada cada día y su casa ha sido destruida por un incendio intencional por quienes creen que es oro todo lo que reluce.


Notas:

[1] Unidad de medida actualmente utilizada para medir el peso de los metales preciosos.

Para saber más:

Cuarto Poder con Máxima Acuña: https://www.youtube.com/watch?v=GZCTne0gZmQ

Entrevista a Nélida Ayay: https://www.youtube.com/watch?v=bJm2qhJVcsE

Amnistía Internacional: https://redaccion.lamula.pe/2016/02/04/amnistia-internacional-activa-una-accion-urgente-ante-situacion-de-maxima-acuna-frente-a-yanacocha/jorgepaucar/

Documental Hija de la Laguna: http://hijadelalaguna.pe/

Máxima Acuña recibe el premio Goldman por defender el medio ambiente: https://www.youtube.com/watch?v=MSrzroFceh8

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Sobre el Autor


Tras su paso por la Escuela de Arte Dramático de León se ha desempeñado en el campo de los servicios sociales. Ha trabajado con Mensajeros de la Paz como interna en residencias y casas de acogida y posteriormente dirigió un centro de la Tercera edad. En la actualidad, dedica su tiempo enteramente a las Letras, invirtiendo parte del mismo en el estudio de la carrera de Periodismo, colaboraciones con diferentes medios -Homocultum (https://homocultum.wordpress.com/) y Neupic (https://neupic.com/)- y el inicio de una novela.