La crisis que desafía al nuevo orden mundial: la posible hegemonía regional de Rusia y China en Eurasia

Publicado el 2017-06-30 » 527 Views» Por Luizi Huster Ravel » Economía, Gobernanza, Política

"The New Yalta (by Vitaly Komar)" appaloosa vía Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

“The New Yalta (by Vitaly Komar)” appaloosa vía Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Desde la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2017 en Estados Unidos (EEUU), ya no tenemos certeza del tipo de política exterior que será practicada por el nuevo presidente y su equipo republicano de cara a las regiones asiáticas. No sabemos si esta favorecerá sólo los acuerdos bilaterales, como vienen prometiendo, o si mantendrá el multilateralismo promovido por la antigua administración, fundamental para la economía y para la manutención de la unipolaridad norteamericana. Tampoco sabemos cuál será la estrategia política utilizada por los países que integran el continente asiático y que no actúan como protagonistas en el sistema internacional. No sabemos si estos se dirigirán a sus países hegemónicos regionales, Rusia y China, o si intentarán un entendimiento particular con los EEUU, ahora más desapegado de los valores de Derechos Humanos e interesado en los éxitos financieros. En todo caso, esa posible retirada diplomática de los EEUU del continente asiático, facilitaría la consolidación política de Rusia y China en los países de sus entornos, amenazando el Nuevo Orden Mundial, impuesto por los EEUU tras su victoria en la Guerra Fría.

Con el triunfo occidental sobre las fuerzas ideológicas contrarias al final de la Guerra Fría, se consolidó la unipolaridad capitalista en el sistema internacional. Este proceso de unificación lanzado por EEUU y los países europeos, basado en la instalación del capitalismo a escala global, se reveló como un proyecto difícil de sostener y carente de un planeamiento consistente.

El presente artículo aborda el resurgimiento político de Rusia y China como líderes hegemónicos regionales, y cómo la victoria de Donald Trump puede aumentar las posibilidades de que ello suceda. Razones no faltan, puesto que éste ha prometido abandonar las estrategias utilizadas durante muchos años por los EEUU, imprescindibles para el mantenimiento del Orden Mundial: la masiva presencia militar en territorios estratégicos del continente asiático; la fuerte presencia diplomática estadounidense, responsable por establecer lazos políticos con importantes gobernantes; la financiación de los países deficitarios; y la cooperación económica.

 

La actual influencia de Rusia en el Sistema Mundial

A partir de la era Putin (2000), el gobierno ruso modificó su estrategia de política exterior para recuperar el poder regional. Para ello, buscó una mayor cooperación económica con los países de su entorno territorial (Asia Central y Cáucaso Sur), promovió la expansión militar y el uso de los hidrocarburos como poder coercitivo. Tácticas que recolocaron a Rusia nuevamente en el gran juego de las superpotencias.

La cooperación económica rusa con los países de su entorno es muy similar a la estrategia de los organismos occidentales. Como la Unión Económica Euroasiática(1), por ejemplo, que se caracteriza por un mercado común en aras de convertirse en una unión monetaria, en el formato de la Unión Europea. Asimismo, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS)(2) tiene la finalidad de desenvolver una cooperación entre los estados asiáticos en distintas áreas -militar, política y económica-, configurándose como instrumento que garantice la seguridad de la región eurasiática. De hecho, la OCS desempeña actividades similares a las de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Además, análoga a la OCS, existe la Comunidad de los Estados Independientes (CEI)(3) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC)(4). Así, estos organismos corresponden a una respuesta de Rusia a Occidente y buscan retomar la influencia perdida después del fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Otro factor que auxilió la ascensión de la nueva Rusia fue la recuperación de la inversión en el poder militar y en el aumento de la capacidad de respuesta a las tropas de la OTAN. De ese modo, las inversiones rusas en bases militares facilitan su proyección en puntos estratégicos de Eurasia y cubren las rutas más importantes de exportación de petróleo y gas del continente europeo, concediendo a los rusos la alternativa de cerrarlas militarmente en caso de conflicto. Así, la base de Kaliningrado protege el ducto Nord Stream; la base militar de Crimea garantiza la protección del ducto localizado en el Mar Negro, y la flota localizada en el Mar Caspio asegura el monopolio de navegación a los rusos. Esta última garantiza la imposibilidad de instalación o celebración de contratos que busquen la construcción de ductos con financiamiento occidental, capaces de interconectar Europa con Asia Central, donde países como Turkmenistán y Kazajistán son abundantes en hidrocarburos.

Por otro lado, otro factor que benefició a Rusia fue su condición natural de poseedora de colosales reservas de gas natural y petróleo. También ayudó la existencia de un consumidor sediento y territorialmente cercano, como es Europa. Esto permite a Rusia usar esos recursos como una herramienta de poder para amedrentar y coaccionar a sus consumidores, como puede verse en el conflicto con Ucrania. De esta forma, la nueva influencia rusa en el sistema internacional marca una posible reiniciación del gran juego presenciado durante la Guerra Fría. En este escenario, Rusia impone sus deseos a través de su política externa, amenazando la soberanía occidental en Eurasia y limitando la presencia occidental en el territorio.

 

La expansión china en el Sudoeste Asiático

Otro país que rompe con los designios del Nuevo Orden es China, que tampoco está subordinada a las órdenes occidentales, si bien su estrategia es de no intervención y neutralidad en el tratamiento con otros países. La financiación de infraestructura en distintos continentes, la alianza económica con los países de su entorno y la cuestión del Mar Meridional, representaron marcas tajantes en la actuación internacional china, que se muestra más objetiva y agresiva en su política exterior.

En el contexto actual, China ha financiado y se ha aproximado económicamente a los países del Sudeste Asiático, que en su mayoría componen la ASEAN(5) (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). Desde 2013, Pekín es el mayor socio del bloque económico asiático, tomando el lugar de Washington en la región. Esta asociación entre China y ASEAN está causando una polarización política. Hay países que son visibles colaboradores de China, otros que se posicionan a favor de los EEUU, y un tercer grupo que está cambiando poco a poco la cooperación norteamericana por la china, pero sin hacerlo notorio.

Laos y Camboya son los países más favorables a la penetración china en la región, pues su desarrollo es dependiente de la financiación de Pekín. Por el contrario, Vietnam, Indonesia, Singapur y Brunéi, son los países que más se aproximan a los EEUU, debido a su colaboración en el ámbito de defensa militar. Los cuatro países restantes de la ASEAN prefieren mantener relaciones más moderadas y sin un posicionamiento claro. Sin embargo, se constata que Tailandia, Myanmar, Malasia y Filipinas están buscando actualmente una mayor aproximación a China, debido a posturas políticas comunes como son el autoritarismo de sus líderes y las vulneraciones a los Derechos Humanos, actos que son censurados por occidente y que impiden una mayor cooperación con el último

Otro factor que denota un posicionamiento más combativo por parte de China fueron las disputas en el Mar Meridional. Este mar incluye diversas islas y zonas económicas de varios países de la región. El litigio aumentó cuando el Tratado de Paz de San Francisco entre las Fuerzas Aliadas y Japón (1951) determinó que la República Popular de China y Taiwán no tuvieran soberanía sobre las islas del Mar Meridional. China viene intentando refutar el Tratado de San Francisco desde entonces, alegando que los arrecifes y corales del archipiélago de las Spratly deben ser considerados como islas por el derecho internacional. Esta es una demanda controvertida, pues estos archipiélagos tienen apenas un área de 4 kilómetros cuadrados por encima del nivel del mar. Para reforzar la demanda, China viene aumentando las Spratly por medio de la construcción de islas artificiales.

Por otro lado, Vietnam argumenta que tiene una presencia activa en las islas Paracels y Spratly desde el siglo XVII; Malasia y Brunéi reivindican los territorios en el Mar Meridional basándose en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar; y Filipinas no solo reivindica las islas Spratly y el Scarborough Shoal, sino que busca una decisión final a través del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya.

En consecuencia, en junio de 2016, el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya dictó una decisión favorable a las Filipinas. Después del veredicto, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino emitió un comunicado afirmando que el gobierno chino ni reconoce ni acepta el resultado.

 

Conclusiones

A pesar de la articulación de EEUU para el mantenimiento del Nuevo Orden Mundial, basada en su preeminencia en el liderazgo económico, militar y político de todos los Estados del mundo, esta no sucedió como fue planificada. Ello se debe a que hubo un resurgimiento de la Federación Rusa como gran potencia regional, y a la emergencia de China como una nueva fuerza económica, dotada de una política externa capaz de influenciar e intimidar a los países asiáticos de su entorno. Por eso, puede considerarse la posible prevalencia de la multipolaridad sobre la unipolaridad, haciéndonos considerar que el sistema internacional se encuentra en transición, en una fase pos˗hegemónica norteamericana. La prevalencia de la multipolaridad puede ser observada a través de la impenetrabilidad del territorio ruso y chino, acometida tanto por el impedimento de la expansión de las bases militares de la OTAN en sus territorios, como por la poca influencia estadounidense en las decisiones tomadas por estos países.

La ascensión de Trump al poder denota que habrá cambios en la estrategia política clásica expansionista estadounidense. Puede esperarse un mayor distanciamiento del multilateralismo y de la diplomacia, como son la salida estadounidense del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)(6) en enero de este año o la previsión de un rechazo a la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP)(7). Esto deja vacíos económicos en el comercio mundial, que podrán ser aprovechados por otros países que buscan su ascensión.

También existe la posibilidad de que el nuevo comportamiento político estadounidense sea positivo para ellos, puesto que no hay más restricciones diplomáticas o países con los que EEUU no pueda negociar debido a irregularidades. Actitudes de distanciamiento, que se habían sucedido durante la administración de Barack Obama, en que los países que cometían serias vulneraciones a los Derechos Humanos eran de alguna manera sancionados o aislados económicamente. Ahora, los países que desean una negociación podrán solicitarla a través de mecanismos bilaterales.

 


 

Notas

1.- Países miembros de la Unión Económica Euroasiática: Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia.

2.- Países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS): China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Países observadores de la OCS: Afganistán, Bielorrusia, India, Irán, Pakistán, Mongolia, Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía. Países interesados en la OCS: Bangladesh y Siria.

3.- Países miembros de la Comunidad de los Estados Independientes (CEI): Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Países participantes de la CEI: Ucrania. Países interesados en la CEI: Mongolia. Países que dejaron la CEI: Georgia (2009).

4.- Países miembros del Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC): Armenia, Bielorrusia, Kazakstán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. Miembros observadores del OTSC: Afganistán y Serbia.

5.- Países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático: Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

6.- Países miembros del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica: Japón, Australia, Canadá, México, Perú, Chile, Malasia, Vietnam, Nueva Zelanda, Singapur y Brunéi.

7.- Países miembros de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión: Unión Europea y Estados Unidos.

 

Referencias

ADAM, Gabriel. 2013. União Eurasiana: O Multilateralismo na Política Externa da Federação Russa nos anos 2010. Tesis de posgrado de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. http://www.lume.ufrgs.br/bitstream/handle/10183/114398/000953297.pdf?sequence=1 (Accedido el 22/05/2017).

BRZEZINSKY, Zbigniew. 1996. The Grand Chessboard. New York, US: Basic Books. ESTEBAN, Mario. 2017. Trump y el baile de alianzas en el Sudoeste Asiático. Revista Elcano 17 (Noviembre- Diciembre): 13-22. GILPIN, Robert. 2001. Global Political Economy: Understanding the International Economic Order. Princeton, US: Princeton University Press.

VIZENTINI, Paulo Fagundes. 2005. O Mundo Pós-guerra Fria: O desafio do (ao) “Oriente”. Editora Leitura XXI.

ZANELLA, C.K. 2016. Uma nova carta no grande jogo pelo controle do Mar do Sul da China: a decisão arbitral do caso Filipinas v. China. Mundorama, v. 107, p. 1-10. http://www.mundorama.net/2016/07/31/uma-nova-carta-no-grande-jogo-pelocontrole-do-mar-do-sul-da-china-adecisao-arbitral-do-caso-filipinas-vchina-por-cristine-koehler-zanella/ (Accedido el 22/05/2017).

 

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Sobre el Autor


Luizi Huster Ravel es una internacionalista brasileña, graduada en la Universidade do Vale do Rio dos Sinos (UNISINOS) (Porto Alegre, Brasil), que está actualmente terminando un máster de Gobernanza y Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de Madrid (Madrid, España). Sus áreas de investigación son las relaciones internacionales, la política exterior y las políticas energéticas, con especial énfasis en las regiones del Cáucaso Sur y Asia Central.